“El beisbol ofrece muchos números de interés y valor. Sin embargo, el número más crítico es tres: los tres outs que definen una entrada. Antes del tercer out, todo es posible, luego de él, nada lo es. Todo aquello que incremente las oportunidades ofensivas de hacer un out es malo, aquello que las decremente es bueno. Y ¿qué es el Porcentaje embase (OBP)? Simplemente, es la probabilidad de que un bateador no se haga out, midiendo así la efectividad que tiene él en no convertirse en un paso hacia la culminación de una entrada.” Winning Baseball, Eric Walker.
Lo anteriormente enunciado por el Sr. Walker parece ser una perogrullada, sin embargo, no lo es. Transcurrió más de un siglo a partir de que Henry Chadwickinventara el promedio al bate hasta que los trabajos de Bill James y otros sabermétricos mostraron al mundo beisbolístico la gran importancia del Porcentaje embase (OBP).
No obstante, al día de hoy, el promedio al bate aún sigue siendo la métrica ofensiva individual más conocida del beisbol. Sin embargo, tiene el error de no considerar las bases por bolas, esto así porque Chadwick entendía que las bases por bolas eran atribuibles totalmente al lanzador, es decir, la habilidad del bateador no incidía en obtenerlas.
Sin embargo, desde 1969 tenemos que el 41% de los equipos que han ganado su división son aquellos con el OBP colectivo más alto, incluso se revela como más importante a tener el liderato de bateo colectivo de la división (solo ganando en 37%) o ser líder de slugging (solo ganando en 35%).
En lo individual, el OBP es el mejor indicador de disciplina al bate, nos muestra la efectividad que tiene el bateador para llegar a las bases o lo que es lo mismo, no hacerse out. Además, es la habilidad individual que menos se deteriora con el paso de los años, históricamente los bateadores con buenos promedios de OBP durante su juventud logran mantener esa habilidad en los últimos años de su carrera con menos deterioro que sus promedios al bate y slugging. Entre los nuestros, tenemos como líderes a Albert Pujols (.462 en 2008), Manny Ramírez (.457 en 2000) y Rico Carty (.454 en 1970) como los más destacados.
Y ¿por qué hablamos del OBP? Simple, los dominicanos tienen un OBP por debajo del promedio de la liga en casi todos los niveles.
Evidencias
Analizando el OBP para las temporadas 2008 y 2009, tanto para las mayores como en los circuitos minoritarios -pero sin incluir turnos de lanzadores ni las actuaciones de las Ligas de Verano de Rep. Dominicana y Venezuela- obtenemos lo siguiente:
En las Clase A vemos que el OBP dominicano está muy por debajo de la media (.298 vs .328), dejando mucho que desear al compararnos con el resto de la liga. Claramente demostramos que somos “free swingers” en la caja de bateo.
Ya es a partir de AA que nuestro OBP se va igualando al resto (.331 vs .340) por selección de los mejores prospectos y, al mismo tiempo, las organizaciones van dejando libre –entre otras razones- a aquellos que no pueden lograr llegar a las bases. Solo es en AAA que nuestros jugadores tiene un OBP superior al promedio de la liga, en todas las demás ligas minoritarias estamos por debajo.
Además del disminuido OBP, existen otras métricas donde nuestros compatriotas son líderes y que nos ayudan a corroborar lo anterior.
Todo luce indicar que es a partir de AA que nuestros prospectos consiguen ser más selectivos negociando así más bases por bolas (.331 vs .341), sin embargo, no es del todo cierto.
En AA tenemos que más de la mitad (52%) de nuestras apariciones terminan al primer lanzamiento!
Nuestros prospectos en AA mejoran el OBP porque son mejores bateadores (AVG .274 vs. 264) y no por selectivos, esto así dado que en AA seguimos teniendo una pobre proporción de bases por bolas por aparición al plato (7.26% vs 9.37%).
Finalmente, AAA es la gran niveladora, al parecer solo llegan aquellos que muestran habilidades de OBP muy cerca del promedio. La incógnita que nos queda es entender si ¿aquellos que llegan a AAA aprendieron a ser selectivos en los niveles anteriores o eran ya selectivos cuando pasaron por Rookie, A y AA?
Consecuencias
¿Nos afecta colectivamente el disminuido OBP o lo compensamos con otra habilidad?
Veamos la siguiente gráfica:
Constatamos que el primer colador son las Ligas Rookie de los Estados Unidos, en ellas el 73% del grupo dominicano no pasa a niveles superiores.
En la clase A corta tenemos un peor desempeño ya que solo el 16% de los nuestros sigue a niveles superiores frente al 35% de ellos durante las dos temporadas evaluadas.
El 80% de los dominicanos que jugaron AA en el período evaluado no han logrado llegar a AAA, sin embargo, solo el 67% de los no-dominicanos han fracasado en llegar en el mismo período.
No obstante visto lo anterior, todavía no podemos afirmar que el OBP es la causa de estas diferencias, sin embargo, las gráficas más abajo nos brindan información crucial.
La siguiente gráfica descompone la porción verde de la gráfica anterior, la porción inferior azúl indica quienes de los que pasaron al siguiente nivel tenían un OBP superior a la liga y la porción superior amarilla recoge aquellos que lograron pasar con un OBP inferior al de la liga.
Como podrán apreciar, casi dos tercios de los jugadores que pasan a un nivel superior también pertenecen al conjunto de jugadores que tiene un OBP superior al de la liga, lo que indica que el OBP, aunque no es la única métrica que se toma en cuenta para ser promovido, es un componente muy importante.
Por lo tanto, si bien es cierto que a nadie lo firman por solo tomar bases por bolas, no menos cierto es que, a muchos se le truncan sus sueños de fama y gloria por no saberlas tomar.
Causas
¿Por qué somos así? No lo sé, pero identifico dos factores que pueden estar incidiendo, primero, los superiores valores de OBP del grupo no-dominicano se los atribuyo a que los norteamericanos (grupo mayoritario en el estudio) llegan al profesionalismo provenientes del beisbol colegial y/o universitario, ligas organizadas -y tan fuertes como una Rookie League o clase A- donde aprenden que la primordial meta del bateador es no hacerse out y por ende, a que tomar bases por bolas es parte fundamental del juego en equipo.
Segundo, y quizás un factor más determinante aún, es la enseñanza que les damos a nuestros niños y jóvenes. Me refiero a incentivarlos constantemente a tener turnos al bate del tipo “desafío”, donde el bateador y el lanzador se enfrentan en un combate donde las bases por bolas decepcionan al bateador tanto (o quizás más!) que al mismo lanzador.
Cuántas veces –con el bate al hombro- oímos nuestro propio entrenador y compañeros decirnos: “Fulano, ¿y tú no viniste a batear?” al dejar pasar un par de lanzamientos fuera de la zona.
Plan de acción
Si eres fanático o seguidor del beisbol, te recomiendo que le prestes atención al OBP como marcador individual de ofensiva. Actualmente el OBP promedio de las Grandes Ligas ronda los .340, por tanto, un buen jugador debería estar por encima de esa marca. Históricamente, jugadores con OBP por arriba de .400 son excelentes jugadores.
Si eres entrenador o dirigente –ya sea de Pequeñas o Grandes Ligas- enséñales a tus discípulos que la primera misión que tiene un bateador es no hacerse out; incentívalos a que sean disciplinados para ver mejores lanzamientos y tomar más bases por bolas.
Por último, si eres un jugador profesional de beisbol, ponle atención a tu OBP y trata de que esté por encima del OBP de la liga donde juegas.
Ojalá ésta situación cambie en el mediano plazo, porque es una verdadera pena ver tanto talento combinado con tan pobre disciplina.