Mucho se ha comentado a través de los diferentes medios nacionales sobre quien ha sido el mejor lanzador dominicano de todos los tiempos en Grandes Ligas.
Fundamentalmente el debate se limita a dos virtuosos del montículo: Juan Marichal y Pedro Martínez.*
Marichal es miembro del salón de la fama de Cooperstown desde 1983 y del pabellón de la fama dominicano desde 1980, Pedro llegará a ambos templos en el segundo decenio de este siglo.
¿Quien tuvo mejor carrera entre el monstruo de Laguna Verde o Pedro el Grande?
De manera general observamos una tendencia en los aficionados. Los de mayor edad, que tuvieron la oportunidad de ver a Marichal lanzar en su época dorada, se inclinan por el montecristeño. En cambio, los más jóvenes tienden a alinearse con el monstruo de Manoguayabo.
Procederemos de inmediato a comparar a estos excepcionales lanzadores, no sin antes establecer algunos criterios fundamentales como base necesaria para nuestra comparación.
Lo primordial al comparar jugadores de diferentes épocas es medir su contribución dentro del contexto histórico correspondiente.
Considerando como ha evolucionado el beisbol a través de los años, es un contra sentido comparar números absolutos entre jugadores de diferentes épocas. Sencillamente no es justo, ni lógico realizar comparaciones de este tipo.
Simplemente no es lo mismo un lanzador con efectividad de 2.10 en 1960 -- cuando el promedio de la liga era de 3.81 -- que en el 2007 cuando ese promedio se había elevado a 4.47. La efectividad es la misma, pero claramente el segundo lanzador ha sido más dominante que el primero.
Entre las transformaciones más impactantes del juego cabe destacar la llegada de una pelota más viva, bates de mejor calidad, parques más pequeños, regímenes de preparación física y mental avanzados, sustancias para mejorar el rendimiento, entre otros.
Por tanto es esencial al realizar la comparación tomar en cuenta la época, el parque, galardones obtenidos y juegos de estrellas. Entendemos es clave ponderar el dominio de cada lanzador sobre sus contemporáneos. Es la mejor forma de realizar una comparación justa.
Dicho esto, presentamos el siguiente cuadro comparativo donde, además de las estadísticas tradicionales, incluimos estadísticas modernas que permiten medir el desempeño de cada lanzador en su época.
Ciertamente la competencia está bien cerrada. Veamos.
Al considerar el dominio de cada lanzador en su época, tomando como base una métrica normalizada como ERA+, Pedro aventaja a Marichal. Esta estadística indica que Martínez fue un 54% superior a sus homólogos, mientras el dominican dandy un 23%.
De manera similar, Pedro supera al considerar estadísticas tales como Whip (hits y transferencia por episodio lanzado), Fip (promedio de efectividad independiente del fildeo) y ponches propinados por transferencia. Estas estadísticas apuntan de manera directa al dominio de un monticulista.
A pesar de lanzar en una época de mayor ofensiva, el monstruo de Manoguayabo claramente fue más dominante que el inmortal de Cooperstown.
Sin embargo, cabe destacar a favor del montecristeño su asombrosa durabilidad. El hombre completó mas juegos (244) que los que ganó (243). Incluso aventaja a Martínez en win shares (victorias compartidas) 260 a 251. Este dato muestra una mayor contribución en términos de victoria a lo largo de su carrera.
A nivel de participaciones en juegos de estrellas, Marichal también aventaja a Pedro 9 por 8, mientras que este último está a la cabeza en galardones obtenidos con sus 3 Cy Young.
En conclusión…
En su apogeo, Pedro claramente más dominante que Marichal, sin embargo el nativo de Laguna Verde fue más duradero y de acuerdo a win shares tuvo una mejor carrera que Martínez.
Si Usted me pregunta con cual me quedo para un séptimo juego de una serie mundial, mi respuesta sin vacilar sería el derecho de Manoguayabo.
¿Con cuál se queda Usted?
*Es importante acotar que al momento de escribir estas líneas Pedro no ha firmado con ningún conjunto para el 2009, pese a insistentes rumores.